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30 dic 2015

Los beneficios de la soltería: es bueno aprender a estar solo

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Si no aprendes a vivir en soledad, 
tu relación siempre 
va a ser una dependencia del otro, para llenar un vacío
No tengas miedo de estar soltero/a por sentirte solo/a, pues, bien llevada, la soltería te ayuda a encontrarte contigo mismo/a, a forjar tu personalidad, a trabajar en tus defectos, a fortalecer tus virtudes, a conocer tus cualidades, tus fortalezas y debilidades, a mirar tus valores y aprender otros, a tener claro tus anhelos, lo que deseas, quieres y buscas, a amarte más para poder amar a alguien más, a salir también de ti mismo/a, a desprenderte de todo tu egoísmo, rencores, resentimientos, amarguras, a curar tus heridas y a forjar tu personalidad. Por eso, antes de pensar en encontrar a la persona ideal, esfuérzate por ser tú la persona ideal .
Si quieres amar, ámate primero, pues no puedes dar algo que no tienes.
Si quieres valorar, valórate primero, pues no sabrás el valor que tiene una persona si primero no conoces tu propio valor.
Si quieres hacer feliz a alguien, sé feliz tú primero, pues de no serlo solo buscarás tu propia felicidad en el otro al punto de hacerlo infeliz.
Aunque parezca egoísmo, no lo es, pues nadie da lo que no tiene. Amarte rectamente, valorarte apropiadamente y buscar ser verdaderamente feliz es una tarea para contigo mismo/a. De ese modo te harás más humano, descubrirás que tu mayor alegría está en darte a los demás y te prepararás para aquella persona que amarás por toda tu vida.
No puedes estar con alguien si antes no aprendes a estar solo o sola.
Si no aprendes a vivir en esa soledad, entonces, tu relación siempre va a ser una dependencia, siempre vas a buscar “llenar un vacío”, y eso no nos ayudaría a crecer como pareja, a madurar como amigos, no permitiría que surja un amor auténtico.
Por todo esto y más, aprender a estar solteros es también aprender a amar.
Artículo originalmente publicado por La Opción V

9 oct 2015

20 frases de Santos y Beatos que te harán amar más el Santo Rosario






(ACI).- Desde que se empezó a propagar la devoción al Santo Rosario, por pedido de la Virgen María en el siglo XIII, muchos santos y beatos a lo largo de los tiempos han tenido una profunda devoción a esta oración mariana y ayudado a su difusión. Aquí 20 frases de aquellos que crecieron en santidad con el rezo del Rosario:
1.- “Si quieren que la paz reine en sus familias y en su Patria, recen todos los días el Rosario con todos los suyos”. San Pío X.
2.- “Rezar mi Rosario es mi más dulce ocupación y una verdadera alegría, porque sé que mientras lo rezo estoy hablando con la más amable y generosa de las madres”. San Francisco de Sales.
3.- “Hacer saber a todos que sean devotos del Santísimo Rosario, en el que se contiene la vida, pasión y muerte de nuestro Redentor”. San José de Calasanz.
4.- “La práctica del Santo Rosario es grande, sublime y divina. El cielo nos la ha dado para convertir a los pecadores más endurecidos y a los herejes más obstinados” San Luis María Grignion de Montfort.
5.- “Si queremos aliviar a las benditas almas del purgatorio, procuremos rogar por ellas a la Santísima Virgen, aplicando por ellas de modo especial el Santo Rosario que les servirá de gran alivio”. San Alfonso María de Ligorio.
6.- “Las mejores conquistas de almas que he logrado, las he conseguido por medio del rezo devoto del Santo Rosario”. San Antonio María Claret.
7.- “Con esta arma le he quitado muchas almas al diablo”. San Juan María Vianney (Santo Cura de Ars).
8.- “Sobre la devoción de la Virgen y el rezo del Rosario se basa toda mi obra educativa. Preferiría renunciar a cualquier otra cosa, antes que al Rosario”. San Juan Bosco.
9.- “Con el Rosario se puede alcanzar todo. Según una graciosa comparación, es una larga cadena que une el cielo y la tierra, uno de cuyos extremos está en nuestras manos y el otro en las de la Santísima Virgen. Mientras el Rosario sea rezado, Dios no puede abandonar al mundo, pues esta oración es muy poderosa sobre su Corazón”. Santa Teresita del Niño Jesús (Teresita de Lisieux).
10.- “El rezo del Rosario exige un ritmo tranquilo y un reflexivo remanso que favorezcan en quien ora la meditación de los misterios de la vida del Señor, vistos a través del Corazón de Aquella que estuvo más cerca del Señor”. Beato Pablo VI.
11.- “Ojalá sepas y quieras tú sembrar en todo el mundo la paz y la alegría, con esta admirable devoción mariana”. San Josemaría Escrivá.
12.- “El Rosario es una muy excelente forma de oración meditada, compuesta a modo de mística corona”. San Juan XXIII.
13.- “El Rosario me ha acompañado en los momentos de alegría y en los de tribulación. A él he confiado tantas preocupaciones y en él siempre he encontrado consuelo”. San Juan Pablo II.
14.- “Aférrate al Rosario como las hojas de la hiedra se aferran al árbol; porque sin nuestra Señora no podemos permanecer”. Beata Madre Teresa de Calcuta.
15.- “¡Amen a la Virgen y háganla amar. Reciten siempre el Rosario!”. San Pío de Pietrelcina.
16.- “Denme mis armas: la cruz, la corona del rosario de la Santísima Virgen y las reglas de la Compañía. Estas son mis tres prendas más amadas; con ellas moriré contento”. San Juan Berchmans.
17.- “Un cristiano sin Rosario, es un soldado sin armas”. San Miguel Febres(Santo Hermano Miguel).
18.- “Al desgranar el Rosario, suplicad a la Reina del Mundo por la santidad de la familia”. Beato Álvaro del Portillo.
19.- “Como dos amigos, frecuentándose, suelen parecerse también en las costumbres, así nosotros, conversando familiarmente con Jesús y la Virgen, al meditar los Misterios del Rosario, y formando juntos una misma vida de comunión, podemos llegar a ser, en la medida de nuestra pequeñez, parecidos a ellos, y aprender de estos eminentes ejemplos el vivir humilde, pobre, escondido, paciente y perfecto”. Beato Bartolomé Longo.
20.- “Estás viendo el fruto que he conseguido con la predicación del Santo Rosario; haz lo mismo, tú y todos los que aman a María, para de ese modo atraer todos los pueblos al pleno conocimiento de las virtudes”. Santo Domingo de Guzmán.

3 feb 2015

La oración, un combate "cuerpo a cuerpo" con Dios


Hoy consideramos la oración como combate de la fe y victoria de la perseverancia. En "Génesis" (cap. 32), aquella misteriosa lucha —"cuerpo a cuerpo", entre Jacob y Dios— anuncia algo de lo que hoy contemplamos en la "hemorroísa" y en Jairo.

La oración requiere confianza, cercanía, un "cuerpo a cuerpo" simbólico con Dios, tal como actúa la mujer que padecía el flujo de sangre: "si logro tocar…". La "lucha" connota fuerza de ánimo, perseverancia, tenacidad para alcanzar lo que se desea ante un Dios que bendice, si bien permanece siempre misterioso, como inalcanzable. Si el objeto del deseo es la relación con Dios, su bendición y su amor, entonces la lucha culmina en el reconocimiento de la propia debilidad, que vence precisamente cuando se abandona en las manos misericordiosas de Dios: "tu fe te ha salvado".

—Cuando ya nadie me escucha, cuando ya no puedo invocar a nadie, cuando el problema parece desbordar toda esperanza —tal era la situación de Jairo— entonces Dios todavía me escucha y me ayuda.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

5 oct 2014

IDEAS DE LA HOMILIA DE BEATIFICACION DE Dn. ALVARO DEL PORTILLO

1. San Pablo dice anunciamos desde Cristo. La alegría en las pruebas en los sufrimientos es una característica de los santos.
2. Dn. Alvaro, se caracterizo por ser un chico sencillo, alegre, responsable... aprendió de su madre la delicadeza en el trato. No era locuaz. Tuvo una Vida interior intensa y al mismo tiempo una intensa labor apostólica.
3. Siempre que acudía a la Basílica de San Pedro, Rezaba el Credo y la Salve.
4. Huía de todo personalismo. Mantenía viva la presencia de Dios con una frecuente recitación de las jaculatorias: Entre varias, una como Santa María asiento de la sabiduría.
5. Respondió generosamente a la llamada de Dios, que vio en las enseñanzas de San Josemaría Escrivá.
6. Se destacaba viviendo la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza. El beato Alvaro transmitía el buen olor de Cristo, aroma de la auténtica santidad.
7. Amaba la vida oculta de Jesús. Entre las diversas manifestaciones subía de rodillas la 'scala santa' en Roma... una de tantas lecciones de sencillez y de humildad. Se contagió del comportamiento de Jesucristo, quien vino a servir y no ser servido.
8. Una frase de Cervantes que lo recordaba con frecuencia: 'Sin humildad no hay virtud que lo sea' Y subrayaba con: Un corazón contrito y humillado Dios no lo desprecia.
9. 'Si quieres ser santo se humilde. Si quieres ser más santo, debe ser más humilde. Si quieres ser muy santo. Tiene que ser muy humilde'. Una frase que siempre lo enseñó.
10. Un testigo de la vida de Don Alvaro decía de él: Es la humildad en persona.
11. A principios de 1994, último año de su existencia dijo: Hermanos tenemos que luchar toda la vida para ser humildes... hay que luchar siempre con el propio yo que siempre se está alzando...
12. La soberbia es el mayor obstáculo para amar a Dios. La humildad es el reconocimiento de nuestras limitaciones y el reconocimiento de que somos hijos de Dios... Una mujer lo expresó tras la muerte de San Josemaría. "El que ha muerto es Don Alvaro porque sigue presente entre nosotros nuestro fundador (San Josemaría)"
Estas son algunas ideas recogidas por ComuniKaT, expresadas por el Cardenal Amato durante la homilía de beatificación de Don Alvaro que se está realizando en Madrid en Valdebebas.

1 ago 2014

Los 10 consejos del papa Francisco para ser feliz

Aunque preocupado por las guerras que tensionan distintas regiones del mundo, el Sumo Pontífice no descuida la importancia que la familia y las relaciones personales tienen para una sociedad. Por eso elaboró esta serie de consejos.
Aunque preocupado por las guerras que tensionan distintas regiones del mundo, el papa Francisco no descuida la importancia que la familia y las relaciones personales tienen para una sociedad. Por eso, advierte contra el peligro de las nuevas tecnologías, invita a fortalecer los lazos familiares y pide: “Todos tienen que estar comprometidos con el asunto de la paz”.

El Sumo Pontífice recibió a la revista Viva en la residencia de Santa Marta y, en el encuentro de 77 minutos, se refirió a la posibilidad de ganar el Premio Nobel de la Paz, habló de arte, se refirió a los distintos conflictos bélicos que azotan al mundo y reveló el significado de un amuleto que lleva guardado junto al corazón.

Preocupado por los conflictos bélicos y los dramas de la inmigración, Francisco no dejó de destacar también la importancia de lograr la felicidad en la vida para alcanzar una vida plena. Consultado por el periodista Pablo Calvo, dejó diez consejos para buscar el bienestar.

1) Viví y dejá vivir. “Acá los romanos tienen un dicho y podríamos tomarlo como un hilo para tirar de la fórmula esa que dice: ‘Anda adelante y deja que la gente vaya adelante’. Viví y dejá vivir, es el primer paso de la paz y la felicidad”.

2) Darse a los demás. “Si uno se estanca, corre el riesgo de ser egoísta. Y el agua estancada es la primera que se corrompe”

3) Moverse remansadamente. “En Don Segundo Sombra hay una cosa muy linda, de alguien que relee su vida. El protagonista. Dice que de joven era un arroyo pedregoso que se llevaba por delante todo; que de adulto era un río que andaba adelante y que en la vejez se sentía en movimiento, pero lentamente remansado. Yo utilizaría esta imagen del poeta y novelista Ricardo Güiraldes, ese último adjetivo, remansado. La capacidad de moverse con benevolencia y humildad, el remanso de la vida. Los ancianos tienen esa sabiduría, son la memoria de un pueblo. Y un pueblo que no cuida a sus ancianos no tiene futuro”.

4) Jugar con los chicos. “El consumismo nos llevó a esa ansiedad de perder la sana cultura del ocio, leer, disfrutar del arte. Ahora confieso poco, pero en Buenos Aires confesaba mucho y cuando venía una mamá joven le preguntaba: ‘¿Cuántos hijos tenés? ¿Jugás con tus hijos?’ Y era una pregunta que no se esperaba, pero yo le decía que jugar con los chicos es clave, es una cultura sana. Es difícil, los padres se van a trabajar temprano y vuelven a veces cuando sus hijos duermen, es difícil, pero hay que hacerlo”.

5) Compartir los domingos con la familia. “El otro día, en Campobasso, fui a una reunión entre el mundo de la universidad y el mundo obrero, todos reclamaban el domingo no laborable. El domingo es para la familia”.

6) Ayudar a los jóvenes a conseguir empleo. “Hay que ser creativos con esta franja. Si faltan oportunidades, caen en la droga. Y está muy alto el índice de suicidios entre los jóvenes sin trabajo. El otro día leí, pero no me fío porque no es un dato científico, que había 75 millones de jóvenes de 25 años para abajo desocupados. No alcanza con darles de comer: hay que inventarles cursos de un año de plomero, electricista, costurero. La dignidad te la da el llevar el pan a casa”.

7) Cuidar la naturaleza. “Hay que cuidar la creación y no lo estamos haciendo. Es uno de los desafíos más grandes que tenemos”.

8) Olvidarse rápido de lo negativo. “La necesidad de hablar mal del otro indica una baja autoestima, es decir: yo me siento tan abajo que en vez de subir, bajo al otro. Olvidarse rápido de lo negativo es sano”.

9) Respetar al que piensa distinto. “Podemos inquietar al otro desde el testimonio, para que ambos progresen en esa comunicación, pero lo peor que puede haber es el proselitismo religioso, que paraliza: ‘Yo dialogo contigo para convencerte’, no. Cada uno dialoga desde su identidad. La Iglesia crece por atracción, no por proselitismo”.

10) Buscar activamente la paz. “Estamos viviendo en una época de mucha guerra. En África parecen guerras tribales, pero son algo más. La guerra destruye. Y el clamor por la paz hay que gritarlo. La paz a veces da la idea de quietud, pero nunca es quietud, siempre es una paz activa”.

Suema, la esclava negra

Suema, la esclava negra - Cuento para amar al prójimo.
Suema pertenecía a una tribu situada al este del Niassa, uno de los lagos del interior del África. En su niñez vivía feliz con sus padres y hermanos, cuando, un día, vio caer a su padre en las garras de un león que le arrastró a la selva. La madre de Suema quedó viuda, y huyó de allí con sus hijos y con la miseria, que desde entonces no dejó de perseguirla. Los hermanos de Suema murieron, y ella quedó a su madre como único consuelo, viviendo juntas en una choza miserable.
Un día llegaron unos negreros con objeto de dar una batida por el país, y , hallándolas sin defensa, se apoderaron de la niña y de la madre. Nada más cruel e inhumano que una caravana de esclavos. Se les ata una larga cadena que llevan al cuello, y así se les hace marchar durante días enteros a través del desierto, sin tregua ni descanso, cargados con fardos pesadísimos; y si llegan a acortar el paso, rendidos por la fatiga y las privaciones, sus feroces guardianes les hacen acelerar la carrera a latigazos. Las víctimas de tantas maldades perecen en número considerable. Los sobrevivientes llegan a un estado lastimoso.
La madre de Suema pronto fue incapaz de llevar por más tiempo un pesado colmillo de elefante con que la habían cargado. Siendo ya inútil para la caravana, la privaron de su ración de alimento. Suema quiso desde luego partir la suya con su madre; pero, al ser descubierta por los guardianes, fue azotada hasta sacarle sangre en castigo de semejante delito. Los días siguientes tuvo la pobre niña el dolor de ver a su pobre madre consumirse de inanición.
Los esfuerzos de la desgraciada para no quedarse atrás eran cada vez más penosos, y no hacían otra cosa que retardar el momento fatal en que, agotadas por completo sus fuerzas, no pudiese seguir. Cayó, en efecto, sobre la arena, y la caravana continuó su camino, arrastrando consigo a Suema, la que viendo que cada paso la alejaba más de su madre, abandonada en la soledad del desierto, no pudo reprimirse, y emprendió la fuga en medio del silencio de la noche, volviéndose en busca de la que la había dado el ser.
La encontró en el mismo sitio en donde la habían dejado; las aves de rapiña revoloteaban en torno de ellas, como si esperaran que exhalara el último aliento para devorarla. La presencia de la hija reanimó a la madre moribunda, abrió los brazos, y, estrechando a Suema contra su corazón, la arrulló con dulzura, murmurando a su oído amorosas expresiones. Agobiada la desgraciada niña bajo el peso de tan tristes sentimientos y horrorosos trabajos, acabó por dormirse. Mas de súbito se sintió sacudir bruscamente. Estrechó entonces con más fuerza a su madre: unos hombres crueles se esforzaban en arrancarla de sus brazos. Eran los mismos de la caravana, que volvían persiguiendo a la fugitiva. Una lluvia de golpes cayó de pronto sobre la madre moribunda que daba voces lastimeras; abrió ésta sus brazos, y los verdugos se apoderaron de la hija, a la que arrastraron violentamente consigo.
Quebrantada de cuerpo y de espíritu, la desgraciada Suema apenas vivía cuando llegó a Zanzíbar, donde se hacía el mercado de esclavos. Allí estaban en la plaza pública, mezclados y confundidos, descarnados por el hambre, extenuados por la fatiga, sin aliento para sostenerse en pie. El comprador se acercaba a examinarlos, y para prueba los hacía correr, saltar, enseñar los dientes... ni más ni menos igual que si se tratara de la compra de animales.
Suema quedó tendida en un rincón del mercado. El conductor ya no pensó sino en desembarazarse de ella; no valía para nada, y había que enterrarla, porque exhalaría su último aliento antes de llegar a los muladares. La envolvieron, pues, en una estera que ataron como un saco, y la arrojaron a un foso, cubriéndola con una leve capa de arena. Había perdido el conocimiento y se diría que sólo volvió en sí para darse cuenta que la habían enterrado viva. Hizo un esfuerzo supremo forcejeando para respirar, y a sus gritos desgarradores acudió una partida de chacales hambrientos que iban a devorarla. En este momento, por divina Providencia, un joven cazador acertó a pasar por allí y los hizo huir no sin gran trabajo, y, movido a compasión, trasladó a Suema al hospital de la ciudad.
Allí, la solicitud y cuidados de las hermanas la devolvieron a la vida. Más aún: guardada en el recinto del orfanato e instruida en las verdades de la religión, pronto manifestó deseos de recibir el Bautismo y hacer su Primera Comunión.
Cierto día, una de las hermanas la llamó para que le ayudase a cuidar un moribundo que habían traído al hospital. Nuestra joven se acercó al lecho y reconoció a su perseguidor, al verdugo que había hecho perecer a su madre y que a ella misma le había hecho sufrir horribles torturas. Su corazón hubo de dar un vuelco en el pecho. ¿Habría que perdonarle? En aquel momento supremo Suema hizo un esfuerzo; alzó los ojos y vio una hermosa imagen de Nuestra Señora de los Dolores que, llena de luz y de bondad, presidía la gran sala del dolor; cayó de rodillas delante de ella, y la gracia divina triunfó a la resistencia que oponía la naturaleza. Perdonó a su cruel enemigo. Este acto heroico propio de una lama escogida, la hizo digna de la vocación religiosa.

20 jun 2014

UNA REFLEXIÓN PARA LA SOLEMNIDAD DE CORPUS CHRISTI

Por Card. Joseph Ratzinger*

¿Por qué hay realmente tanta hambre en el mundo? ¿Por qué hay niños que tienen que morir de hambre, mientras que otros se ahogan en el exceso de abundancia? ¿Por qué siempre el pobre Lázaro, olvidado, tiene que esperar ansiosamente para recoger las migajas del libertino rico, sin poder atravesar el umbral? Ciertamente no por el hecho de que la tierra no pueda producir pan para todos. En los países de Occidente se calculan cuotas para la destrucción de los frutos de la tierra, para sostener los precios, mientras que en otros lugares muchas personas mueren de hambre. La razón humana siempre es más creativa para descubrir medios de destrucción que para encontrar nuevos caminos para la vida; es más creativa para hacer presente en todos los rincones apartados del mundo y en forma cada vez más variada las armas de destrucción, que para ofrecer pan en esos lugares. ¿Por qué todo esto? Porque nuestras almas están subalimentadas, porque nuestro corazón está enceguecido y endurecido: el corazón no indica el camino al entendimiento. El mundo está en desorden, porque nuestro corazón está desordenado, porque le falta el amor que podría mostrar el camino hacia la justicia.
Si reflexionamos sobre todo esto, entonces entendemos las palabras de la lectura del día de hoy, palabras que el Señor opuso a Satanás, cuando éste le exigía que transformase las piedras en pan: «no sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios» (Mt 4,4). Para que haya pan para todos, primero tiene que ser alimentado el corazón del hombre. Para que haya justicia entre los hombres, la justicia tiene que crecer en los corazones, pero ella no crece sin Dios y sin el alimento fundamental de su Palabra. Esta Palabra se ha hecho carne, se ha hecho hombre, para que podamos recibirla, para que nos pueda servir de alimento. Por eso el hombre tiene que hacerse pequeño, para que pueda llegar a Dios. Dios mismo se ha hecho pequeño, para que él pueda ser nuestro alimento y para que podamos recibir amor de su amor y el mundo se convierta en su Reino.
En este contexto se celebra la fiesta de Corpus Christi. Por las calles de nuestras ciudades y pueblos llevamos al Señor, al Señor hecho carne, al Señor convertido en pan. Lo llevamos en la vida cotidiana de nuestra vida. Estas calles tienen que ser su camino, ya que él no tiene que vivir encerrado en los sagrarios junto a nosotros, sino en medio de nosotros, en nuestra vida diaria. Él tiene que ir donde vamos, tiene que vivir donde vivimos. El mundo y la vida cotidiana tienen que ser su templo. Corpus Christi nos indica lo que significa comulgar: tomarlo, recibirlo con todo nuestro ser. No se puede comer simplemente el Cuerpo del Señor, como se come un trozo de pan. Sólo se lo puede recibir, en tanto le abrimos a él toda nuestra vida, en tanto el corazón se abre para él. «Mira que estoy a la puerta llamando», dice el Señor en el Apocalipsis. «Si uno me oye y me abre, entraré en su casa y cenaremos juntos» (Ap 3,20).Corpus Christi quiere hacer audible esta llamada del Señor también para nuestra sordera. Mediante la procesión golpea sonoramente en nuestra vida cotidiana y ruega: ¡Ábreme, déjame entrar! ¡Comienza a vivir por mí! Esto no acontece en un momento, rápidamente, durante la Misa para luego desaparecer. Este es un proceso que traspasa toda época y todos los lugares. Ábreme -dice el Señor- así como yo me he abierto para ti. Abre el mundo para mí, para que yo pueda entrar, para que yo pueda hacer radiante tu razón oculta, para que pueda superar la dureza de tu corazón. Ábreme, así como he dejado abrirse mi corazón para ti. Déjame entrar. Él lo dice a cada uno de nosotros, y lo dice a toda nuestra comunidad: déjame entrar en tu vida, en tu mundo. Vive por mí, para que ella se haga realmente viviente -pero vivir significa siempre entregarse una y otra vez-.
En consecuencia, Corpus Christi es una llamada del Señor a nosotros, pero también un grito de nosotros hacia él. Toda la festividad es una gran oración: date a nosotros, danos tu pan verdadero. Corpus Christinos ayuda también a entender mejor la oración del Señor, es decir, el Padre Nuestro como la oración de todas las oraciones. La cuarta petición, la petición del pan, es como la articulación entre las tres peticiones orientadas al Reino de Dios y las tres últimas, que se aplican a nuestras necesidades.
Esa cuarta petición une ambos grupos de peticiones. ¿Qué es lo que pedimos en ella? Ciertamente, el pan para hoy. Es la petición de los discípulos, quienes no viven de cálculos y capitales, sino de los bienes cotidianos del Señor y que por eso tienen que vivir intercambiando con él, contemplándolo y confiando permanentemente en él. Es la petición de los hombres que no acumulan grandes posesiones y que no pretenden darse seguridad a sí mismos, de los hombres que se satisfacen con lo necesario, para poder dedicar tiempo a lo verdaderamente importante. Es la oración de los sencillos, de los humildes, la oración de aquéllos que aman y viven la pobreza en el Espíritu Santo.
Pero la petición va todavía hacia algo más profundo, puesto que la palabra que traducimos por «cotidiano» no nos es conocida en griego: epiousios. Es una palabra del Padre Nuestro, y significa muy aparentemente al menos también (aunque los eruditos pueden discutir también sobre su sentido): danos el pan de mañana, justamente el pan del mundo venidero. Estrictamente hablando, es solamente la Eucaristía la respuesta a aquello que significa esta misteriosa palabra epiousios: el pan del mundo venidero, pan que ya nos es dado hoy, para que ya hoy el mundo venidero comience entre nosotros. Así, gracias a esta petición, la oración que pide que el Reino de Dios venga a nosotros, tanto en la tierra como en el cielo, adquiere un sentido concreto y práctico, porque mediante la Eucaristía el cielo viene a la tierra, el mañana de Dios viene hoy e introduce el mundo de mañana en el mundo de hoy. Pero también las peticiones en torno a la redención de todos los males, de nuestras culpas y del peso de la tentación están resumidas prácticamente allí: danos este pan, para que mi corazón esté despierto para resistir al mal, para que pueda distinguir entre el bien y el mal, para que aprenda a perdonar, para que se mantenga fuerte en la tentación. Sólo si el mundo venidero se hace presente hoy, sólo si el mundo comienza ya hoy a hacerse divino es que se hace verdaderamente humano. Con la petición del pan vamos al encuentro del mañana de Dios, vamos al encuentro de la transformación del mundo. Con la Eucaristía vamos al encuentro del mañana de Dios, para que su Reino comience ya hoy entre nosotros. Y no olvidemos por último que todas las peticiones del Padre Nuestro se expresan con el pronombre «nosotros», porque nadie puede decirle a Dios «mi Padre», excepto Jesús. Todos nosotros solamente podemos decir «Padre Nuestro», por eso tenemos que rogar siempre con los demás y para los demás, desprendernos de nosotros, abrirnos, y sólo en tal apertura rezamos correctamente. Todo esto está expresado en el estar en camino con el Señor, lo que en cierta manera es el signo particular del día de Corpus Christi.
Cuando el Señor concluyó su discurso eucarístico en la sinagoga de Cafamaum, muchos discípulos se alejaron de él, porque todo lo que había dicho allí era muy duro, muy enigmático para ellos. Ellos querían simplemente una solución política, todo lo otro no era lo suficientemente práctico para ellos. ¿No es así también hoy? ¿Cuántos se han alejado en el curso de los últimos cien años, porque Jesús no era lo suficientemente práctico para ellos? Ya vimos lo que ellos han llevado a cabo posteriormente. Si el Señor hoy nos pregunta aquí quién quiere también alejarse de él, en este día deCorpus Christi queremos responder junto a Simón Pedro y con todo el corazón: «Señor, ¿a quién vamos a ir? En tus palabras hay vida eterna, y nosotros ya creemos y sabemos que tú eres el Consagrado por Dios» (Jn 6,67 y ss.). Amén.
*En Caminos de Jesucristopp. 99-102, Ediciones Cristiandad, Madrid, 2004

Edición autorizada para Arvo.net

10 jun 2014

JOVEN EVANGÉLICO SE HIZO CATÓLICO: Recibió el Bautismo en Pentecostés













© Eduardo Campos

Eduardo Campos, el joven evangélico que sorprendió en la Jornada Mundial de la Juventud JMJ Río 2013 con una pancarta en la que le decía al Papa Francisco que lo amaba y le pedía que rezara por él y por Brasil, se convirtió al catolicismo. Este domingo de Pentecostés recibió el Bautismo y la Primera Comunión.

Eduardo tiene 19 años y se hizo conocido en julio de 2013 cuando apareció en televisión con una pancarta que decía: “Santo Padre, soy evangélico pero ¡yo te amo! Ore por mí y por Brasil. Tú eres Pedro”.

Luego de los intensos días de la JMJ en la que más de tres millones de jóvenes acompañaron al Santo Padre en las calles de Río de Janeiro y la playa de Copacabana, Eduardo inició su proceso de conversión y, en diciembre, tomó la decisión de convertirse a la fe católica.

Este domingo, casi un año después de la JMJ, el joven recibió el Bautismo y la Primera Comunión acompañado de sus familiares y amigos en la iglesia Nossa Senhora da Conceição en Santa Cruz, Río de Janeiro.

Sobre su historia de conversión, Eduardo conversó con el blog en portugués FabianoMartaTobias, en el que relata que durante la JMJ “el sentimiento de felicidad me contagió. Me emocioné a cada instante. La unidad de la Iglesia nos revela su misión, de dónde viene, a dónde va y quién es Ella”.

Luego de comentar que la renuncia al pontificado de Benedicto XVI lo cuestionó fuertemente, meses antes de la JMJ de Río, el joven afirma que le pide a Dios “que Él me ilumine y me muestre mi vocación, sea la que fuere. ¡Heme aquí Señor, haz de mí según tu voluntad! Soy un humilde y simple operario en la viña del Señor”.

Eduardo alienta a los católicos a estudiar el Catecismo de la Iglesia católica, “que está fundada sobre una roca inamovible, Cristo. Su fundador permanece en ella hasta hoy y ¡estará con Ella para siempre!”.

Tras contar que ya está ahorrando dinero para ir a la siguiente JMJ, que será en Cracovia (Polonia) en el año 2016, Eduardo exhorta a los jóvenes a “seguir firmes y fuertes en la fe católica. Estudien siempre sobre nuestra Iglesia. Conozcan las vidas de los santos, de los mártires, de los doctores de la Iglesia. Conozcan sobre la cristiandad, las Sagradas Escrituras, la Sagrada Tradición y la Misa. Sigan a Jesús y ‘hagan discípulos en todas las naciones’”.

Artículo publicado originalmente por Aciprensa

5 jun 2014

16 abr 2014

“Digamos con orgullo Soy católico”

“Cómo no vamos a recordar con orgullo que este pueblo peruano nació en las manos del amor de Dios, del amor de María, del amor del Señor de los Milagros. No tengamos una memoria frágil, es un pueblo que le da gracias a Dios por la fe católica”, señaló el Cardenal Juan Luis Cipriani al finalizar el rezo del Santo Rosario en el atrio de la Catedral de Lima.
Ante de cientos de fieles reunidos en la Plaza de Armas de Lima comentó que la Iglesia en estos tiempos quiere cuidar el tesoro recibido por nuestros padres y abuelos, ese tesoro de la vida, la familia, la fe y la educación.
“Queremos entregar a la siguiente generación el valor de la vida humana, el valor del matrimonio de un hombre con una mujer. Queremos entregarle el valor de la familia, de la educación en la fe; porque este Perú le dio al mundo entero los primeros santos americanos: Santa Rosa de Lima, San Martín de Porres, Santo Toribio de Mogrovejo, y tantos otros; en este lugar no hace tantos años le dirigió la palabra a todo el pueblo peruano el próximo santo Juan Pablo II”, reflexionó.
Mencionó que los católicos no queremos ir contra nadie que se oponga a nuestras ideas, solo pedimos respeto a la creación de Dios, respeto al matrimonio de un hombre con una mujer.
“Hoy más que nunca la fe católica se expresa en las calles, se expresa en las procesiones, se expresa en los hogares. No tenemos que pedir permiso para decir con orgullo Soy católico, amo a mi madre la Iglesia Católica”.
Animó a que en esta Semana Santa nos acerquemos a la Confesión para hacer un examen de conciencia sincero; así también a manifestar nuestro amor a Dios con obras.
“Llenemos las Iglesias de gente que quiere pedir perdón. Y si en estos días puedes visitar algún enfermo, gente humilde y pobre que tal vez espera una mirada de cariño, alguien a quien tú puedas ir a ver en un hospital, en una cárcel o en algún lugar que conozcas”, expresó.
“Tenemos que ir a los demás para animarlos: Ven conmigo, vamos a rezar, vamos a visitar a ese Jesús que en esta Semana Santa nos dice Te espero”, concluyó.
Acompañaron al Cardenal Cipriani, los Obispos Auxiliares de Lima, Monseñor Adriano Tomasi O.F.M. y Monseñor Raúl Chau.
Como es tradicional, al finalizar el Rosario las imágenes del Señor del Huerto, el Señor de la Caña, el Señor Cautivo, el Señor de la Caída, el Cristo de Burgos, Nuestra Señora de la Pasión, fueron llevadas en procesión por el perímetro de la Plaza Mayor de Lima.
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5 abr 2014

¿Los sacerdotes son felices?

Hay unos 413.000 sacerdotes católicos en el mundo. ¿Cómo es su día a día? Y, lo que es más importante, ¿son felices?

5 feb 2014

LAS CINCO COSAS QUE LA GENTE MÁS LAMENTA EN SU LECHO DE MUERTE

ENFERMERA REVELA LAS CINCO COSAS QUE LA GENTE MÁS LAMENTA EN SU LECHO DE MUERTE

enfermo
Por: Bronnie Ware,
inspirationandchai.com.
Durante muchos años he trabajado en cuidados paliativos. Mis pacientes eran los que habían ido a casa a morir. Algunos momentos increíblemente especiales fueron compartidos. Estuve con ellos durante las últimas tres a doce semanas de sus vidas.
La gente madura mucho cuando se enfrentan a su propia mortalidad. Aprendí a nunca subestimar la capacidad de una persona para crecer.  Algunos cambios fueron fenomenales. Cada uno de ellos experimentó una variedad de emociones, como es de esperarse, la negación, el miedo, el enojo, remordimiento, más negación y finalmente la aceptación. Sin embargo, cada paciente encontró su paz antes de partir, cada uno de ellos.
Cuando se le preguntó acerca de los arrepentimientos que tenían o cualquier cosa que haría de manera diferente, los temas comunes surgieron una y otra vez . Éstos son los cinco más comunes:

1. Ojalá hubiera tenido el coraje de vivir una vida fiel a mí mismo, no la vida que otros esperaban de mí.

Este fue el lamento más común de todos. Cuando las personas se dan cuenta de que su vida está a punto de terminar y miran hacia atrás con claridad, es fácil ver cuántos sueños no se han cumplido. La mayoría de la gente no había cumplido aún la mitad de sus sueños y tenía que morir sabiendo que era debido a las elecciones que habían hecho, o que no hicieron.
Es muy importante tratar de honrar al menos algunos de sus sueños en el camino. Desde el momento en que se pierde la salud , ya es demasiado tarde. La salud conlleva una libertad de la que muy pocos se dan cuenta, hasta que ya no la tienen.

2. Ojalá no hubiera trabajado tan duro.

Esto salió de cada paciente de sexo masculino que cuidé. Se perdieron la juventud de sus hijos y la compañía de su pareja. Las mujeres también hablaron de este pesar. Pero como la mayoría eran de una generación anterior, muchos de los pacientes de sexo femenino no había sido el sostén de su familia. Todos los hombres que cuidé lamentaron profundamente el haber gastado tanto sus vidas en la cinta de una existencia de trabajo.
Al simplificar su estilo de vida y tomar decisiones conscientes en el camino, es posible que no necesite los ingresos que usted cree. Y mediante la creación de más espacio en su vida, usted será más feliz y más abierto a nuevas oportunidades, otras más se compatibles a su nuevo estilo de vida.

3. Ojalá hubiera tenido el coraje para expresar mis sentimientos.

Muchas personas suprimieron sus sentimientos con el fin de mantener la paz con los demás. Como resultado, se conformaron con una existencia mediocre y nunca llegaron a ser lo que eran realmente capaces de llegar a ser. Muchas enfermedades se desarrollan como un resultado relacionado con la amargura y el resentimiento que cargan.
No podemos controlar las reacciones de los demás. Sin embargo, aunque las personas pueden reaccionar inicialmente al cambiar la forma en que están hablando honestamente, al final se plantea la relación a un nivel completamente nuevo y más saludable. O eso, o soltar las relaciones poco saludable de su vida. De cualquier manera, usted gana.

4. Me hubiera gustado haber estado en contacto con mis amigos.

A menudo no se dan cuenta realmente de los beneficios de los viejos amigos hasta después de semanas de convalecencia, y no siempre fue posible localizarlos. Muchos de ellos habían llegado a estar tan atrapados en sus propias vidas que habían dejado que amistades de oro se desvanecieran por el paso de los años. Pese a los lamentos profundos acerca de no dar a las amistades el tiempo y el esfuerzo que se merecían. Todo el mundo pierde a sus amigos cuando está muriendo .
Es común para cualquier persona en un estilo de vida ocupado, dejar que las amistades desaparezcan. Pero cuando usted se enfrenta con su muerte de cerca, los detalles físicos de la vida desaparecen. La gente quiere tener sus asuntos financieros en orden si es posible. Pero no es el dinero o el estatus lo que tiene una verdadera importancia para ellos. Quieren poner las cosas en orden más para el beneficio de aquellos a quienes aman. Por lo general, sin embargo, están demasiado enfermos y cansados para manejar esa tarea. Al final todo se reduce al amor y las relaciones. Eso es todo lo que queda en las últimas semanas, el amor y las relaciones.

5 . Me hubiese gustado permitirme a mí mismo ser más feliz.

Esta es una sorprendentemente común. Muchos no se dieron cuenta hasta el final de que la felicidad es una elección. Se habían quedado atrapados en patrones y hábitos antiguos. El llamado “confort” de la familiaridad desbordado en sus emociones, así como su vida física. El miedo al cambio les había hecho vivir fingiendo a los demás, y para su yo, que estaban contenidos. Cuando muy adentro, anhelaban reír de verdad y tener esa estupidez en su vida de nuevo.
Cuando usted está en su lecho de muerte, lo que los demás piensan de ti está muy lejos de tu mente. ¡Qué maravilloso es ser capaz de sonreír otra vez , mucho antes de que te estés muriendo!.
La vida es una elección. Es su vida. Elija conscientemente, elija sabiamente, elija honestamente. Elija felicidad.

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