11 jun 2012

35 Años de Fallecimiento del P. Felix Moral Molinero



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P. Felix
Se cumplen 35 años del fallecimiento del Padre Felix Moral Molinero, sacerdote español que trabajó en estas tierras de Cañete.
El P. Felix  nació en Castilla la Vieja en Segovia el 21 de Febrero de 1930. Se ordenó sacerdote a los 23 años, vino a trabajar al Perú el 16 de Junio de 1967. Fue párroco de Huangáscar, Imperial y Lunahuaná donde entregó su vida al Señor.
El Ingeniero Augusto Sánchez, alumno del Padre Felix, nos hace llegar la hoja dominical que se publicó en esa fecha.


HOJA DOMINICAL
_____________________
Prelatura de Cañete –Yauyos -Huarochirí
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Con Licencia eclesiástica
Padre Félix Moral Molinero, Sacerdote Eternamente D.E.P.
El Señor ha querido llevarse con El al cielo, al padre Félix Moral Molinero, en las vísperas de sus bodas de Plata sacerdotales.
Su bondad era transparencia de su dedicación a su ardua tarea sacerdotal.
Era crisol encendido de amor a Dios, que vivía a plenitud su sacerdocio.
Su quehacer silencioso, pero eficaz. Pensaba en Dios y en las lamas constantemente. Su único deseo era: “Que te conozcan  a Ti, oh Dios, y a tu hijo Jesucristo”.
Más su muerte no acabó con su sacerdocio, pues es SACERDOTE ETERNAMENTE, ni tampoco terminó con su sed de sembrador de la “sana doctrina”, sino más bien ha venido como invitación del cielo a depositarle en nuestra Prelatura, sembrándole en nuestro suelo y completando el encargo del Señor: “si el grano de trigo no muere, no da fruto”.
Su sacerdocio que el P. Félix se llevó al cielo, tiene que prolongarse en nuevas y abundantes vocaciones.
Es la nueva luz-apagada en la tierra-que se enciende en lo alto, para reflejarse en muchos corazones que se dedican a seguir más de cerca el Señor.
El P. Félix, gracioso y bondadosamente-como él era- nos envía una bendición recién entrenada, que deberá dar en nosotros muchos frutos.
 Ese ejemplo de vida santa, pedida a media edad, debe ser un empujón mayor a frecuentar los sacramentos del perdón y la Eucaristía, que tan insistentemente predicaba y que llegó a conseguir en la misa de cuerpo presente ofrecida para él. Su partida llenó su Iglesia y los confesionarios y el comulgatorio, de corazones contritos y arrepentidos.
Desde el cielo ¡Cuánto gusto habrá tenido el contemplar tan grata recompensa a su tesón santo¡
CABLEGRAMA DE ROMA
Recibido dolorosísima noticia fallecimiento Félix os acompaño todo corazón, haciendo sufragios y encomendándome su intercesión. Abrazos. Alvaro del Portillo
-Presidente General del Opus Dei-
  
UNA DE SUS ÚLTIMAS PLÁTICAS
 Amadas religiosas: Solo una palabra para decirles que amen mucho a Jesús. Que estén unidas a Él como el sarmiento a la vid, y así producirán frutos y serán verdaderas hijas de la iglesia.
 Visiten muchas veces al Santísimo que les está gritando ¡amor¡ ¡amor¡. Pídanle mucho por la iglesia y por la salvación de las almas, ya que es su vocación; y vivirán su vocación con perfección y amor.
 Que su entrega sea generosa, y en todo momento digan un ¡fíat¡-háganse, oh Dios tu voluntad-como lo dijo Nuestra madre la Virgen María, a quien deben amar e imitar como verdaderas hijas del Carmelo. -S. Luis 25 – V – 77-
BREVE RESUMEN DE UNA VIDA
El Padre Félix Moral Molinero nació el 21 de Febrero de 1930, en un pueblo de Castilla La Vieja: MIGUELAÑEZ, de la provincia de Segovia ESPAÑA. Ahí residen sus padres ancianos: Alejandro y María.
Era el tercero de sus seis hermanos.
Ingresa al Seminario Diocesano de Segovia cuando tenía 11 años. A los 23 se recibe de sacerdote, encargándole el Sr. Obispo D Daniel Llorente, la parroquia  de un pueblo llamado San Pedro.
El 16 de Junio de 1967 deja su patria y sus padres y viene al Perú. Regenta durante 4 años la parroquia de Huangáscar (Yauyos) un año pasa en Imperial, y los 4 últimos  de su vida fue Párroco de Lunahuaná.
Aquí muere accidentalmente, cuando bajaba de la torre de tocar la segunda campanada para la misa del domingo, a las 6.41 de la tarde del día 5 de Junio de 1977.
Miles de personas acompañan a la Misa de cuerpo presente en Lunahuaná, y multitudes le acompañan en la Catedral de San Vicente de cañete a la segunda misa con-celebrada, presidida ambas por el Excmo. Y Rvdmo. Sr. Obispo Dr. Luis Sánchez Moreno Lira.
Sus restos mortales, llevados a hombros de sacerdotes y fieles reposan en el cementerio de esta ciudad, en el Cuartel de San Pedro N° 11. Fila tercera.
DESCANCE EN PAZ.

UN DIA DEL PADRE FELIX
Se levantaba a las seis de la Mañana, y seguidamente hacía su oración y el rezo del Oficio Divino, para luego tener tiempo en su apostolado, con  que llenaba el día, acabando con la Santa Misa.
Siempre se sentaba media hora antes en el confesionario, donde desgranaba rosarios y oraciones, y de ese modo fue consiguiendo que unos y otros se acercasen a la confesión.
Desde el cielo habrá observado la respuesta a su dedicación, viendo tantas y tantas almas que en la Misa de su sepelio se acercaron al Sacramento de la Eucaristía para recibir al Señor.
Ello fue el mejor premio que el P. Félix se llevó al cielo a la tercera campanada, La  de su muerte, muchas almas cumplían el gusto de su padre y pastor.

EL ALCALDE DE LUNAHUANA DESPIDE A SU PARROCO
Excmo. Y Rvdmo. Sr. Obispo
Sacerdotes
Queridos hermanos de Lunahuaná
Yo Alcalde de este Distrito, hago el honroso y penoso  deber de traer la palabra emocionada de todo nosotros, como un  homenaje póstumo ante el féretro del que en vida fuera Reverendo Párroco Félix Moral Molinero.
La parca destructora de todo los seres y de cuanto está sujeto a la vida, acaba de cortar el hilo de una existencia, estimable y digna, cuando esta se encontraba lozana y vigorosa aún.
Sin que sea nuestro propósito hacer ahora la apología de su vida trabajadora y ejemplar, hermanos de Lunahuaná vemos de cerca sus nobles afanes y esfuerzos de superación que tubo para nuestro pueblo, dejando sus obras para nuestro recuerdo.
Sí, señores, Félix Moral Molinero baja a la mansión de los muertos cuando menos lo esperaba, dejando envuelto el caro pueblo de Lunahuaná en luto, y creando un vacío en el hogar de sus padres que lloraron su muerte muy lejos de aquí.
Sus despojos queridos descienden hoy hasta la tumba, pero su alma enaltecida ha salvado la jornada hasta los cielo.
Transidos de dolor, el pueblo y tus amigos que tuvimos la suerte de conocerte, reunidos lloramos tu ausencia, y venimos a decirte que tu nombre quedará grabado eternamente en nuestros corazones, querido y Reverendo Párroco Félix Moral Molinero.
Descansa en paz y en la gloria eterna del Reino de Dios.
Adiós, Padre.

NOTAS DE RADIO

El día 7 de Junio, desde las primeras horas de la mañana hasta la hora del sepelio, la emisora “Estrella del Sur” de Cañete, cada media hora, emitía el siguiente comunicado:
“En Lunahuaná, a las 6.41 minutos de la tarde del Domingo, día 5 de Junio, entregó su alma a Dios el REVERENDO PADRE FELIX MORAL MOLINERO, cuando tenía 47 años de edad y 25 de sacerdote.
El padre Félix es el primer Sacerdote de la prelatura de Yauyos – Cañete – Huarochirí, que ha fallecido.
 Párroco de Lunahuaná, el Padre Félix era bueno, sencillo, sacrificado y entusiasta. Sacerdote “cien por cien”. Su vida estaba entregada al servicio de Dios enteramente a su Santa Iglesia y a las almas.
 Sembrando confianza y paz, supo ganarse el aprecio y respeto a las muchas personas que le han conocido y tratado, en especial de sus fieles de Lunahuaná.  “Descanse en paz”.
  
ESCRIBE UN MAESTRO
Honda consternación produjo en los distintos Distrito de Lunahuaná, Pacarán y Zúñiga, y en toda la Prelatura, la muerte de del que fue Párroco de Lunahuaná, P. Félix.
Supo granjearse el aprecio y simpatía de todos los sectores, por sus especiales dotes personales, amplia cultura y singular aprecio a sus fieles. Fue u pastor que dedicó todo el tiempo de su vida a las almas.
A Lunahuaná le tocó la suerte de tenerlo entre los suyos, dedicados con todos sus esfuerzos a trabajar en bien de los necesitados, a quienes quería mucho; de los alumnos, de la comunidad, logrando aumentar su fé en Cristo, organizando asociaciones religiosas, participando en reuniones de bien comunal, restaurando el templo seriamente dañado por los sismos y construyendo su casa parroquial, que estrenó la víspera de su fallecimiento.
Pero sobre todo sembró armonía y cumplió con los preceptos de amor al prójimo, a perfección.
Su paso dejó una estela luminosa, en el cielo de estos lares, que servirá, que servirá de ejemplo a muchas generaciones.
Hoy nosotros lloramos su partida. Estamos confundidos, pero consolados a la vez, porque sabemos-estamos seguros- que Dios, le tiene a su lado en el cielo.
Si Lunahuaná quiere perennizar el nombre de un héroe o de un santo, ahí tiene el mayor.  Abel Rivas

EL PADRE FELIX Y LOS NIÑOS
Al Padre Félix le encantaba estar entre los niños.
El P. Félix venía a nuestra escuela y nos preguntaba: “Y…esta gente ha rezado al acostarse y al levantarse, o han dormido como carneritos nomás”.- No me engañen ¡eh¡ porque aquí en su frente(y nos ponía su mano en nuestras cabezas) hay una crucecita y está escrito si han rezado o no. ¿Qué me dicen a esto?
“Bueno, bueno- nos decía otra vez -¿Siempre quieren la misa en Setiembre? Si Padre, y lo anotaba en su agenda. Y cada año realizaba la Primera Comunión en aquella escuela. “Esta fecha – contaba – para mí tiene un hondo significado por dos motivos: Por estar entre angelitos y por ser día del cumpleaños de mi madre”.
Al despedirse de los niños decía: “Chao, chao” y la contestábamos: Padrecito, no se vaya, quédese un ratito más. “Bueno, pues me voy, porque no me han invitado a jugar con la pelota”.
El P. Félix tenía alma de niño y hacía honor a su nombre entre los pequeñuelos. Robaba su tiempo al tiempo, como bien decía de él los profesores, y visitaba las escuelas con inmenso gusto y cariño.
Especialmente era feliz en la catequesis de los sábados que terminaba con la misa de los niños.
En el cielo tendrá una graciosa corona, por tantas delicadezas tan paternales que tuvo con las almas angelicales de los pequeños.

NOS CUENTAN DEL P. FELIX
-Los sábados y Domingos visitaba los hogares, y los decía: “como Uds. No vienen a verme tengo que venir yo”. Y al tiempo que se le caían una lágrima como perlas: “a él le debemos haber arreglado nuestros hogares”.
-El Director del Colegio: El P. Félix era cumplido, entraba en clase con una puntualidad disciplinada, rezaba con los alumnos y en los recreos, paseando dialogaba con ellos. A un profesor le dijo con mucho cariño: “Tienes buen corazón pero tu cabeza te traiciona”.
-Un padre de familia: Al Padre Félix le gustaba las cosas rectas y derechas; no perdía el tiempo el tiempo; no estaba vacío.
-Una madre de familia relataba: Yo estaba angustiada y el Padre me dijo: “Deja eso, acuérdate de Dios y de la Virgen”…. Fui Feliz.
-Ha logrado constituir y arreglar muchas familias, comentaban en grupo – y ha conseguido irradiar la fé por todos los barrios, decían otros.
-Ha minado bastante tanto en obras como en corazones, me dijo un mecánico.
-“Pórtate bien, y me reprendía con cariño y delicadeza grande”,  oía de un llantero.
-Tanto le estimaban los alumnos que su clase no se la querían perder, y para coronar a la promoción del 5°, lo han bautizado con el nombre del PADRE FELIX.
-A una autoridad del lugar le decía: “no olviden que en el mundo hay una sola justicia creada por Dios”.
-A cuantos le avisaba: “porque malos caminos andáis, que estas rasguñando el alma”.
Y 3 horas antes de su muerte, nos despedía con un apretón de manos, y con una sonrisa. Y “Cuando Dios quiera nos recoge y en la forma que El quiere”; y nos despidió con un “Nos vemos”. Hasta el cielo.

Edita Comisión de Publicaciones – Aptdo 69 – Cañete –LIMA – Perú – Director P. Arturo García Agüero 

Junto al P. Novato
























Un profundo agradecimiento al P. Félix Miral Molinero por el trabajo que hizo en nuestra Prelatura.

Benedicto XVI: Católicos deben ser fieles a la Iglesia y al Papa


VATICANO,  (ACI/EWTN Noticias).- El Papa Benedicto XVI explicó esta mañana que los católicos, especialmente los sacerdotes que sirven directamente a la Santa Sede, deben ser siempre fieles a la Iglesia y al Sucesor de Pedro ya que colaboran con él en su misión.
Así lo indicó esta mañana el Santo Padre ante los miembros de la Pontificia Academia Eclesiástica poco antes de concluir el curso de esta institución y antes de que quienes se preparan allí partan a las Representaciones Pontificias esparcidas por el mundo.
Benedicto XVI dijo que "el Papa cuenta con vosotros, para ayudarle en el desarrollo de su ministerio universal. Os invito a no tener temor, preparándoos con diligencia y seriedad a la misión que os espera, confiando en la fidelidad de Aquél que desde siempre os conoce y os ha llamado a la comunión con su Hijo Jesucristo".
"La fidelidad de Dios es la clave y la fuente de nuestra fidelidad. Hoy quisiera llamar vuestra atención precisamente sobre esta virtud, que expresa muy bien el vínculo especial entre el Papa y sus directos colaboradores, tanto en la Curia Romana como en las Representaciones Pontificias: un vínculo que para muchos tiene su raíz en el carácter sacerdotal del que están investidos, y se especifica después en la peculiar misión confiada a cada uno en el servicio al Sucesor de Pedro".
El Papa explicó luego que "en el contexto bíblico, la fidelidad es sobre todo un atributo divino: Dios se nos da a conocer como Aquél que es fiel para siempre a la alianza que ha establecido con su pueblo, no obstante la infidelidad de éste. En su fidelidad, Dios garantiza el cumplimiento de su plan de amor, y por esto es también digno de fe y veraz. Es esta actitud divina la que crea en el hombre la posibilidad de ser, a su vez, fiel".
"Aplicada al hombre, la virtud de la fidelidad está profundamente unida al don sobrenatural de la fe, llegando a ser expresión de la solidez que caracteriza a quien ha puesto en Dios el fundamento de toda su vida. En la fe encontramos de hecho la única garantía de nuestra estabilidad, y sólo a partir de ella podemos también nosotros ser verdaderamente fieles: en primer lugar con respecto a Dios, después hacia su familia, la Iglesia, que es madre y maestra, y en ella a nuestra vocación, a la historia en la que el Señor nos ha injertado".
Por ello el Papa alentó a "vivir el vínculo personal con el Vicario de Cristo como parte de vuestra espiritualidad. Se trata, ciertamente, de un elemento característico de todo católico, y más aún de todo sacerdote. Sin embargo, para los que trabajan en la Santa Sede adquiere un carácter particular, desde el momento que ellos ponen al servicio del Sucesor de Pedro buena parte de sus propias energías, su tiempo y su ministerio cotidiano".
El Papa resaltó que "se trata de una grave responsabilidad, pero también de un don especial, que con el tiempo va desarrollando un vínculo afectivo con el Papa, de confianza interior, un idem sentire natural, que se expresa justamente con la palabra ‘fidelidad’".
El Santo Padre dijo además que esa fidelidad también debe darse en aquellos lugares adonde son enviados, ya que la labor de los representantes pontificios es "una preciosa ayuda para el ministerio petrino".
De esta forma, continuó, "animaréis y estimularéis también a las Iglesias particulares a crecer en fidelidad al Romano Pontífice, y a encontrar en el principio de comunión con la Iglesia universal una orientación segura para su propia peregrinación en la historia".
"Y, no por último, ayudaréis al Sucesor de Pedro a ser fiel a la misión recibida de Cristo, permitiéndole conocer más de cerca la grey que se le ha confiado y hacerse presente en ella por medio de su palabra, su cercanía y su afecto".
"Pienso – prosiguió– en este momento con gratitud en la ayuda que recibo cotidianamente de muchos colaboradores de la Curia Romana y de las Representaciones Pontificias, como también en el apoyo que me llega de laoración de innumerables hermanos y hermanas de todo el mundo".
Para concluir el Papa Benedicto XVI afirmó que "en la medida en que seáis fieles, seréis también dignos de fe. Sabemos por otra parte que la fidelidad que se vive en la Iglesia y en la Santa Sede no es una lealtad ‘ciega’, porque está iluminada por la fe en Aquél que ha dicho: ‘Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia’".
"Comprometámonos todos -exhortó finalmente- en este camino, para que un día escuchemos las palabras de la parábola evangélica dirigidas a nosotros: ‘Siervo bueno y fiel, entra en el gozo de tu señor’".

Famoso exorcista Fortea: Sacerdotes deben vestirse como tales


P. José Antonio Fortea
REDACCIÓN CENTRAL,  (ACI/EWTN Noticias).- El afamado sacerdote exorcista español José Antonio Fortea remarcó la importancia de que los sacerdotes vistan la sotana, como un signo de consagración a Dios y de servicio a los fieles.
En entrevista con ACI Prensa durante su visita a Perú, donde participó en la solemnidad del Corpus Christi en la ciudad de Trujillo, en la costa norte del país, el P. Fortea indicó que "los clérigos deben vestir al modo que los más ejemplares sacerdotes visten en esas tierras, porque ir identificado es un servicio".
Tras subrayar que es potestad de la Conferencia Episcopal de cada país determinar cuál es el mejor signo sacerdotal, el P. Fortea indicó que "mi recomendación acerca de este tema es que el sacerdote se identifique como tal".
En efecto, el Código de Derecho Canónico, en su artículo 284 indica que “los cleìrigos han de vestir un traje eclesiaìstico digno, según las normas dadas por la Conferencia Episcopal y las costumbres legiìtimas del lugar”.
Por otra parte, la Congregación para el Clero, en su "Directorio para el ministerio y la vida de los presbíteros", expresó que "el no usar el traje eclesiástico por parte del clérigo puede manifestar un escaso sentido de la propia identidad de pastor, enteramente dedicado al servicio de la Iglesia".
"En una sociedad secularizada y tendencialmente materialista, donde tienden a desaparecer incluso los signos externos de las realidades sagradas y sobrenaturales, se siente particularmente la necesidad de que el presbítero, hombre de Dios, dispensador de Sus misterios, sea reconocible a los ojos de la comunidad, también por el vestido que lleva, como signo inequívoco de su dedicación y de la identidad del que desempeña un ministerio público", señala el documento vaticano.
El P. Fortea subrayó que "no vamos identificados porque nos guste. A lo mejor nos gusta, a lo mejor no nos gusta. Vamos (identificados) porque es un servicio para los fieles, es un signo de consagración, nos ayuda a nosotros mismos".
El presbítero reconoció la dificultad de que a un sacerdote a quien desde el seminario no se le enseñó sobre el valor del hábito de usar la sotana, cambie después, sin embargo precisó que en los últimos años esto "ha ido cambiando a mejor".
"Es fácil mantenerlo (el hábito), es difícil empezarlo. Pero el sacerdote debe ir identificado", señaló.
Al consultarle si la costumbre de no usar la sotana guarda alguna relación con la Teología Marxista de la Liberación, el P. Fortea señaló que "ahora ya las cosas han cambiado".
"Fue en los años 70, 80, en que todos estos sacerdotes que se veían a sí mismos más como personas que ayudaban a la justicia social. Allí no tenía sentido el hábito sacerdotal, el hábito sacerdotal tiene sentido como signo de consagración".
Para el famoso exorcista, "ahora ya ha pasado eso, pero ha quedado la costumbre de no vestirse y claro, es difícil, yo entiendo que es difícil. Pero estas cosas están cambiando poco a poco"

5 eficaces respuestas de Benedicto XVI a interrogantes actuales sobre la familia


Respondió de una manera cercana, sencilla y... ¡sin papeles! Respondió a flor de piel, con lo que lleva en el corazón, con lo que ha meditado tanto y, sobre todo, con humildad.

Cinco familias de diferentes continentes interpelaron al Papa durante el festival de las familias dentro delEncuentro Mundial de las Familias de Milán 2012. Para quienes seguimos en vivo la transmisión televisiva fue un momento muy de hogar: miles reunidos en torno al Papa para compartirle sus inquietudes y escucharlo.

Algunas preguntas no eran sencillas: pienso en la familia griega que pasa por momento de crisis económica y teme por el futuro de sus hijos; pienso en el matrimonio brasileño que preguntó sobre los divorciados vueltos a "casar" y su lugar dentro de la Iglesia. Pero también son de una gran actualidad lo que preguntaron los jóvenes novios de Madagascar y la estupenda respuesta que les dio el Papa (lección de historia del matrimonio en Occidente incluida, a mi gusto lo mejor de lo mejor)...

Pongo más abajo las preguntas y respuestas completas. De verdad vale la pena leerlas, meditarlas, agradecerlas y, en la medida de lo posible ¡ponerlas en práctica!

***

1. CAT TIEN (niña de Vietnam): Hola, Papa. Soy Cat Tien, vengo de Vietnam.

Tengo siete años y te quiero presentar a mi familia. Él es mi papá, Dan, y mi mamá se llama Tao, y este es mi hermanito Binh. Me gustaría mucho saber algo de tu familia y de cuando eras pequeño como yo...

SANTO PADRE: Gracias a ti, querida, y a los padres: gracias de corazón. Así que has preguntado cómo son los recuerdos de mi familia: ¡serían tantos! Quisiera decir sólo alguna cosa. Para nosotros, el punto esencial para la familia era siempre el domingo, pero el domingo comenzaba ya el sábado por la tarde. El padre nos contaba las lecturas, las lecturas del domingo, tomadas de un libro muy difundido en aquel tiempo en Alemania, en el que también se explicaban los textos. Así comenzaba el domingo: entrábamos ya en la liturgia, en una atmósfera de alegría.

Al día siguiente íbamos a Misa. Mi casa está cerca de Salzburgo y, por tanto, teníamos mucha música – Mozart, Schubert, Haydn – y, cuando empezaba el Kyrie, era como si se abriera el cielo. Y, naturalmente, luego, en casa, era muy importante una buena comida todos juntos. Además, cantábamos mucho: mi hermano es un gran músico, ya de chico hacía composiciones para todos nosotros y, así, toda la familia cantaba. El papá tocaba la cítara y cantaba; son momentos inolvidables. Naturalmente, luego hemos hecho viajes juntos, paseos; estábamos cerca de un bosque, así que caminar por los bosques era algo muy bonito: aventuras, juegos, etc. En una palabra, éramos un solo corazón y un alma sola, con tantas experiencias comunes, incluso en tiempos muy difíciles, porque eran los años de la guerra, antes de la dictadura, y después de la pobreza. Pero este amor recíproco que había entre nosotros, esta alegría aun por cosas simples era grande y así se podían superar y soportar también las dificultades.

Me parece que esto es muy importante: que también las pequeñas cosas hayan dado alegría, porque así se expresaba el corazón del otro. De este modo, hemos crecido en la certeza de que es bueno ser hombre, porque veíamos que la bondad de Dios se reflejaba en los padres y en los hermanos. Y, a decir verdad, cuando trato de imaginar un poco cómo será en el Paraíso, se me parece siempre al tiempo de mi juventud, de mi infancia. Así, en este contexto de confianza, de alegría y de amor, éramos felices, y pienso que en el Paraíso debería ser similar a como era en mi juventud. En este sentido, espero ir «a casa», yendo hacia la «otra parte del mundo».

Las mejores imágenes del Papa en el Encuentro Mundial de las Familias

2. SERGE RAZAFINBONY Y FARA ANDRIANOMBONANA, (Pareja de novios de Madagascar)

SERGE: Santidad, somos Fara y Serge, y venimos de Madagascar. Nos hemos conocido en Florencia, donde estamos estudiando, yo ingeniería y ella economía. Somos novios desde hace cuatro años y soñamos volver a nuestro país en cuanto terminemos los estudios para dar una mano a nuestra gente, también mediante nuestra profesión.

FARA: Los modelos familiares que predominan en Occidente no nos convencen, pero somos conscientes de que también muchos tradicionalismos de nuestra África deban ser de algún modo superados. Nos sentimos hechos el uno para el otro; por eso queremos casarnos y construir un futuro juntos. También queremos que cada aspecto de nuestra vida esté orientado por los valores del Evangelio.

Pero hablando de matrimonio, Santidad, hay una palabra que, más que ninguna otra, nos atrae y al mismo tiempo nos asusta: el «para siempre»...


SANTO PADRE: Queridos amigos, gracias por este testimonio. Mi oración os acompaña en este camino de noviazgo y espero que podáis crear, con los valores del Evangelio, una familia «para siempre». Usted ha aludido a diversos tipos de matrimonio: conocemos el «mariage coutumier» de África y el matrimonio occidental. A decir verdad, también en Europa había otro modelo de matrimonio dominante hasta el s. XIX, como ahora: a menudo, el matrimonio era en realidad un contrato entre clanes, con el cual se traba de conservar el clan, de abrir el futuro, de defender las propiedades, etc. Se buscaba a uno para el otro por parte del clan, esperando que fueran idóneos uno para otro. Así sucedía en parte también en nuestros países.

Yo me acuerdo que, en un pequeño pueblo en el que iba al colegio, en buena parte se hacía todavía así. Pero luego, desde el s. XIX, viene la emancipación del individuo, de la persona, y el matrimonio no se basa en la voluntad de otros, sino en la propia elección; comienza con el enamoramiento, se convierte luego en noviazgo y finalmente en matrimonio. En aquel tiempo, todos estábamos convencidos de que ese era el único modelo justo y de que el amor garantizaba de por sí el «siempre», puesto que el amor es absoluto y quiere todo, también la totalidad del tiempo: es «para siempre». Desafortunadamente, la realidad no era así: se ve que el enamoramiento es bello, pero quizás no siempre perpetuo, como lo es también el sentimiento: no permanece por siempre. Por tanto, se ve que el paso del enamoramiento al noviazgo y luego al matrimonio exige diferentes decisiones, experiencias interiores. Como he dicho, es bello este sentimiento de amor, pero debe ser purificado, ha de seguir un camino de discernimiento, es decir, tiene que entrar también la razón y la voluntad; han de unirse razón, sentimiento y voluntad. En el rito del matrimonio, la Iglesia no dice: «¿Estás enamorado?», sino «¿quieres?», «¿estás decidido?». Es decir, el enamoramiento debe hacerse verdadero amor, implicando la voluntad y la razón en un camino de purificación, de mayor hondura, que es el noviazgo, de modo que todo el hombre, con todas sus capacidades, con el discernimiento de la razón y la fuerza de voluntad, dice realmente: «Sí, esta es mi vida».

Yo pienso con frecuencia en la boda de Caná. El primer vino es muy bueno: es el enamoramiento. Pero no dura hasta el final: debe venir un segundo vino, es decir, tiene que fermentar y crecer, madurar. Un amor definitivo que llega a ser realmente «segundo vino» es más bueno, mejor que el primero. Y esto es lo que hemos de buscar. Y aquí es importante también que el yo no esté aislado, el yo y el tú, sino que se vea implicada también la comunidad de la parroquia, la Iglesia, los amigos. Es muy importante esto, toda la personalización justa, la comunión de vida con otros, con familias que se apoyan una a otra; y sólo así, en esta implicación de la comunidad, de los amigos, de la Iglesia, de la fe, de Dios mismo, crece un vino que vale para siempre. ¡Os felicito!


3. FAMILIA PALEOLOGOS (Familia griega)

NIKOS: ¡Kalispera! Somos la familia Paleologos. Venimos de Atenas. Me llamo Nikos y ella es mi mujer Pania. Y estos son nuestros dos hijos, Pavlos y Lydia. Hace años, con otros dos socios, invirtiendo todo lo que teníamos, hemos creado una pequeña sociedad de informática.

Al llegar la durísima crisis económica actual, los clientes han disminuido drásticamente, y los que han quedado aplazan cada vez más los pagos. A duras penas logramos pagar los sueldos de los dos dependientes, y a nosotros, los socios, nos queda muy poco: así que, cada día que pasa, nos queda cada vez menos para mantener a nuestras familias. Nuestra situación es una como tantas, una entre millones de otras. En la ciudad, la gente va agachando la cabeza; ya nadie confía en nadie, falta la esperanza.

PANIA: También a nosotros, aunque seguimos creyendo en la providencia, se nos hace difícil pensar en un futuro para nuestros hijos. Hay días y noches, Santo Padre, en los cuáles nos surge la pregunta sobre cómo hacer para no perder la esperanza. ¿Qué puede decir la Iglesia a toda esta gente, a estas personas y familias a las que ya no queda perspectivas?

SANTO PADRE: Queridos amigos, gracias por este testimonio que me ha llegado al corazón y al corazón de todos nosotros. ¿Qué podemos responder? Las palabras son insuficientes. Deberíamos hacer algo concreto y todos sufrimos por el hecho de que somos incapaces de hacer algo concreto.

Hablemos primero de la política: me parece que debería crecer el sentido de responsabilidad en todos los partidos, que no prometan cosas que no pueden realizar, que no busquen sólo votos para ellos, sino que sean responsables del bien de todos y que se entienda que la política es siempre también responsabilidad humana, moral ante Dios y los hombres. Después, también las personas sufren y tienen que aceptar, naturalmente, la situación tal como es, a menudo sin posibilidad de defenderse. Sin embargo, también podemos aquí decir: tratemos de que cada uno haga todo lo que esté en sus manos, que piense en sí mismo, en la familia y en los otros con gran sentido de responsabilidad, sabiendo que los sacrificios son necesarios para seguir adelante. Tercer punto: ¿qué podemos hacer nosotros? Esta es mi pregunta en este momento.

Pienso que quizás podrían ayudar los hermanamientos entre ciudades, entre familias, entre parroquias. Nosotros tenemos ahora en Europa una red de hermanamientos, pero se trata de intercambios culturales, ciertamente muy buenos y útiles, pero quizás se requieran hermanamientos en otro sentido: que realmente una familia de Occidente, de Italia, Alemania o Francia,... se tome la responsabilidad de ayudar a otra familia. Y también así las parroquias, las ciudades: que asuman verdaderamente una responsabilidad, que ayuden de forma concreta. Y estad seguros: yo y tantos otros rogamos por vosotros, y esta plegaria no es sólo pronunciar palabras, sino que abre el corazón a Dios, y así suscita también creatividad para encontrar soluciones. Esperamos que el Señor nos ayude, que el Señor os ayude siempre. Gracias.


4. FAMILIA RERRIE (Familia estadounidense)

JAY: Vivimos cerca de Nueva York. Me llamo Jay, soy de origen jamaicano y trabajo de contable. Ella es mi mujer, Anna, y es maestra de apoyo. Y estos son nuestros seis hijos, que tienen de 2 a 12 años. Así que se puede imaginar, Santidad, que nuestra vida está hecha de continuas carreras contra el tiempo, de afanes, de ajustes muy complicados... También para nosotros, en los Estados Unidos, una de las prioridades absolutas es conservar el puesto de trabajo y, para ello, no hay que atenerse a los horarios y, con frecuencia, lo que se resiente son precisamente las relaciones familiares.

ANNA: En verdad no siempre es fácil… La impresión, Santidad, es que las instituciones y las empresas no facilitan compaginar el tiempo del trabajo con el tiempo para la familia. Santidad, imaginamos que para usted tampoco es fácil conciliar sus infinitos compromisos con el descanso.

¿Tiene algún consejo para ayudarnos a reencontrar esta armonía necesaria? En el torbellino de tantos estímulos impuestos por la sociedad contemporánea, ¿cómo ayudar a la familia a vivir la fiesta según el corazón de Dios?

SANTO PADRE: Es una gran cuestión, y creo entender este dilema entre las dos prioridades: la prioridad del puesto de trabajo es fundamental, como lo es la prioridad de la familia. Y cómo armonizar las dos prioridades. Puedo tratar únicamente de dar algún consejo.

El primer punto: hay empresas que permiten un cierto extra para las familias –el día del cumpleaños, etc.– y comprueban que conceder un poco de libertad, al final hace bien también a la empresa, porque refuerza el amor por el trabajo, por el puesto de trabajo. Por tanto, quisiera aquí invitar a quienes dan trabajo a pensar en la familia, a pensar también en dar su aportación para que las dos prioridades puedan conciliar.

Segundo punto: me parece que naturalmente se deba buscar una cierta creatividad, y esto no siempre es fácil. Pero llevar cada día a la familia al menos algún motivo de alegría, de atención, alguna renuncia a la propia voluntad para estar juntos en familia, y de aceptar y superar las noches, las oscuridades de las que antes ya he hablado, pensando en este gran bien que es la familia y encontrar así una conciliación de las dos prioridades, también en la solicitud por llevar cada día algo bueno. Y finalmente, está el domingo, la fiesta; espero que en America se observe el domingo. Y por tanto, este día, me parece muy importante, porque el domingo, precisamente en cuanto día del Señor es también «día del hombre», porque estamos libres. En el relato de la creación, esta era la intención original del Creador: que todos seamos libres un día. En esta libertad de uno para el otro, para sí mismos, se es libre para Dios. Pienso que así defendemos la libertad del hombre, defendiendo el domingo y las fiestas como días de Dios y así días del hombre. Os felicito. Gracias.


5. FAMILIA ARAUJO (familia brasileña de Porto Alegre)

MARIA MARTA: Santidad, como en el resto del mundo, también en Brasil los fracasos matrimoniales van aumentando. Me llamo María Marta, él es Manoel Angelo. Estamos casamos desde hace 34 años y somos ya abuelos. En cuanto medico y psicoterapeuta familiar encontramos tantas familias, observando en los conflictos de pareja una dificultad mayor de perdonar y de aceptar el perdón, pero en diversos casos hemos visto el deseo y la voluntad de construir una nueva unión algo de duradero, también para los hijos que nacen de la nueva unión.

MANOEL ANGELO: Algunas de estas parejas que se vuelven a casar desearían acercarse nuevamente a la Iglesia, pero cuando ven que se les niega los sacramentos su desilusión es grande. Se sienten excluidos, marcados por un juicio inapelable.

Estos grandes sufrimientos hieren en lo profundo a quien está implicado; heridas que se convierten también parte del mundo, y son heridas también nuestras, de toda la humanidad. Santo Padre, sabemos que esta situación y estas personas es una gran preocupación para la Iglesia: ¿Qué palabras y signos de esperanza podemos darles?

SANTO PADRE: Queridos amigos, gracias por vuestro trabajo tan necesario de psicoterapeutas para la familia. Gracias por todo lo que hacéis por ayudar a estas personas que sufren. En realidad, este problema de los divorciados y vueltos a casar es una de las grandes penas de la Iglesia de hoy. Y no tenemos recetas sencillas. El sufrimiento es grande y podemos sólo animar a las parroquias, a cada uno individualmente, a que ayuden a estas personas a soportar el dolor de este divorcio. Diría que, naturalmente, sería muy importante la prevención, es decir, que se profundizara desde el inicio del enamoramiento hasta llegar a una decisión profunda, madura; y también el acompañamiento durante el matrimonio, para que las familias nunca estén solas sino que estén realmente acompañadas en su camino. Y luego, por lo que se refiere a estas personas, debemos decir – como usted ha hecho notar – que la Iglesia les ama, y ellos deben ver y sentir este amor.

Me parece una gran tarea de una parroquia, de una comunidad católica, el hacer realmente lo posible para que sientan que son amados, aceptados, que no están «fuera» aunque no puedan recibir la absolución y la Eucaristía: deben ver que aun así viven plenamente en la Iglesia. A lo mejor, si no es posible la absolución en la Confesión, es muy importante sin embargo un contacto permanente con un sacerdote, con un director espiritual, para que puedan ver que son acompañados, guiados. Además, es muy valioso que sientan que la Eucaristía es verdadera y participada si realmente entran en comunión con el Cuerpo de Cristo. Aun sin la recepción «corporal» del sacramento, podemos estar espiritualmente unidos a Cristo en su Cuerpo. Y hacer entender que esto es importante. Que encuentren realmente la posibilidad de vivir una vida de fe, con la Palabra de Dios, con la comunión de la Iglesia y puedan ver que su sufrimiento es un don para la Iglesia, porque sirve así a todos para defender también la estabilidad del amor, del matrimonio; y que este sufrimiento no es sólo un tormento físico y psicológico, sino que también es un sufrir en la comunidad de la Iglesia por los grandes valores de nuestra fe. Pienso que su sufrimiento, si se acepta de verdad interiormente, es un don para la Iglesia. Deben saber que precisamente de esa manera sirven a la Iglesia, están en el corazón de la Iglesia. Gracias por vuestro compromiso.


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