Compartimos con uds, algunas fotos tomadas por el prof. Manuel Hinostroza, del Nacimiento en vivo que se tuvo en Alis, representado por los alumnos (as) del Colegio Técnico "San Lorenzo" de Alis.
Sede Alis
Está claro que Jesús no tiene ninguna ambición política. Tras la multiplicación de los panes, la gente, entusiasmada por el milagro, quería hacerlo rey, para derrocar el poder romano y establecer así un nuevo reino político, que sería considerado como el reino de Dios tan esperado. Pero Jesús sabe que el reino de Dios es de otro tipo, no se basa en las armas y la violencia. Y es precisamente la multiplicación de los panes la que se convierte, por una parte, en signo de su mesianismo, pero, por otra, en un punto de inflexión de su actividad: desde aquel momento el camino hacia la Cruz se hace cada vez más claro; allí, en el supremo acto de amor, resplandecerá el reino prometido, el reino de Dios. Pero la gente no comprende, están defraudados, y Jesús se retira solo al monte a rezar, a hablar con el Padre (cf. Jn 6,1-15). En la narración de la pasión vemos cómo también los discípulos, a pesar de haber compartido la vida con Jesús y escuchado sus palabras, pensaban en un reino político, instaurado además con la ayuda de la fuerza. En Getsemaní, Pedro había desenvainado su espada y comenzó a luchar, pero Jesús lo detuvo (cf. Jn 18,10-11). No quiere que se le defienda con las armas, sino que quiere cumplir la voluntad del Padre hasta el final y establecer su reino, no con las armas y la violencia, sino con la aparente debilidad del amor que da la vida. El reino de Dios es un reino completamente distinto a los de la tierra.
"Mi reflexión quiere ser simplemente una ayuda para entender qué espera un joven de la nueva evangelización.
Vosotros sacerdotes -dirigiéndose a los obispos- habéis hablado sobre el papel de los laicos, yo que soy laico, quiero hablar a del papel de los sacerdotes.
Nosotros los jóvenes tenemos necesidad de guías fuertes, sólidos en su vocación y en su identidad. Es de vosotros, sacerdotes, de quien nosotros aprendemos a ser cristianos, y ahora que las familias están más desunidas, vuestro papel es todavía más importante para nosotros. Vosotros nos testimoniáis la fidelidad a una vocación, nos enseñáis la solidez en la vida y la posibilidad de elegir un modo alternativo de vivir, siendo éste más bello que el que nos propone la sociedad actual.
Mi experiencia testimonia que allí donde hay un sacerdote apasionado la comunidad, en poco tiempo, florece. La fe no ha perdido atractivo, pero es necesario que existan personas que la muestren como una elección seria, sensata y creíble.
Lo que me preocupa es que estos modelos se han convertido en una minoría. El sacerdote ha perdido confianza en la importancia de su propio ministerio, ha perdido carisma y cultura. Veo sacerdotes que interpretan "dedicarse a los jóvenes" con "travestirse de joven" o, peor aún, vivir el estilo de vida de los jóvenes. Y lo mismo en la liturgia: en el intento de hacerse originales se convierten en insignificantes.
Os pido el coraje de ser vosotros mismos. No temáis, porque allí donde seáis auténticamente sacerdotes, allí donde propongáis sin miedo la verdad de la fe, allí donde no tengáis miedo de enseñarnos a rezar... nosotros los jóvenes os seguiremos. Hacemos nuestras las palabras de Pedro: "Señor, ¿a quién iremos? Sólo Tú tienes palabras de vida eterna". Nosotros tenemos hambre de lo eterno, de lo verdadero.
Por tanto, propongo:
1) Aumentar la formación, no sólo espiritual, sino también cultural de los sacerdotes. Con demasiada frecuencia vemos a sacerdotes que han perdido el papel de maestros de cultura que les hacía importantes para toda la sociedad. Hoy, si queremos ser creíbles y útiles, debemos volver a tener buenas herramientas culturales.
2) Redescubrir el Catecismo de la Iglesia Católica en su carácter conciliar: en concreto la primera parte de cada sección, donde los documentos del Concilio iluminan los temas tradicionales. De hecho, el Catecismo pone con sabiduría como premisa a la explicación del Credo una parte inspirada en la Dei Verbum, en la que se explica la visión personalista de la revelación; a los sacramentos, la Sacrosantum Concilium, y a los mandamientos, la Lumen Gentium, que muestra al hombre creado a imagen de Dios. La primera parte de cada sección del Catecismo es fundamental para que el hombre de hoy sienta la fe como algo que le afecta de cerca y sea capaz de dar respuestas a sus preguntas más profundas.
3) Por último, la liturgia se olvida y se desacraliza con demasiada frecuencia: hay que volver a ponerla con dignidad en el centro de la comunidad parroquial.
Concluyo con las palabras que dieron inicio al nacimiento de la Europa Medieval: "Nosotros os queremos, dad prueba de vuestra santidad, del lenguaje correcto y de vuestra instrucción; de tal modo que cualquiera que vaya a vosotros se edifique con vuestro testimonio de vida y vuestra sabiduría (...) y regrese alegre dando gracias al Señor omnipotente" (De la carta Letteris Colendis de Carlo Magno al monasterio de Fulda, año 780). Gracias”.
«La presencia del Papa en Twitter es una expresión concreta de su convicción de que la Iglesia debe estar presente en el mundo digital (...) y puede considerarse como esa punta del iceberg que es la presencia de la Iglesia en el mundo de los nuevos medios. La Iglesia está ya presente difusamente en este ambiente a través de una vasta gama de iniciativas, desde los sitios oficiales en internet de diversas instituciones y comunidades, a los sitios personales, blogs y micro-blogs de personalidades del mundo eclesial y de los creyentes individualmente. La presencia del Papa en twitter es, en definitiva, un apoyo a los esfuerzos de estos pioneros a la hora de asegurar que la buena noticia de Jesucristo y la enseñanza de su Iglesia entren también en ese lugar público de diálogo e intercambio que han creado los «social media». Con su presencia el Papa quiere animar a todas las instituciones eclesiales y a los creyentes para que presten atención a la hora de elaborar un perfil apropiado de sí mismos y de sus convicciones en el «continente digital». Los tweets del Papa estarán disponibles para los creyentes y los no creyentes para compartir, discutir y alentar el diálogo. Es de esperar que los breves mensajes del Papa, y los mensajes más completos que intentan llevar consigo, planteen cuestiones a las gentes de diferentes países, lenguas y culturas».«Parte del desafío para la Iglesia en el mundo de los nuevos medios de comunicación es establecer una presencia capilar ramificada que pueda competir eficazmente con los debates, discusiones y diálogos que se transmiten por los medios sociales y que requieren réplicas directas, personales y puntuales de un tipo al que no es fácil responder por parte de las instituciones centralizadas. Además, una presencia capilar o ramificada refleja la verdad de la Iglesia como comunidad de comunidades, que está viva en el ámbito local y universal. La presencia del Papa en Twitter ofrecerá su voz como la voz de la unidad y de guía de la Iglesia, pero constituirá también un llamamiento urgente a todos los creyentes a expresar su voz para involucrar a sus respectivos «followers» y amigos y compartir con ellos la esperanza de un Evangelio que nos habla del amor incondicional de Dios por cada hombre y mujer».«Además del compromiso directo con las preguntas, debates y discusiones entre las personas -que se ve facilitado por los nuevos medios de comunicación- la Iglesia reconoce la importancia de este medio para enseñar la verdad que el Señor ha transmitido a su Iglesia, y al mismo tiempo escuchar a los demás y aprender lo que está en sus corazones y sus preocupaciones, para entender lo que son y lo que están buscando (...) Por esta razón se ha decidido poner en marcha el canal de Twitter del Papa en forma de preguntas y respuestas. Este lanzamiento es también una indicación de la importancia que la Iglesia atribuye a la escucha y es un testimonio de su constante atención a las conversaciones, comentarios, y tendencias que expresan de una manera tan espontánea e insistente las preocupaciones y esperanzas de la gente».Twitter del Papa: Informaciones