2 ene. 2014

Arzobispo pide que el aborto no se despenalice ni legalice en el Perú

Mons. José Antonio Eguren. Foto: Arzobispado de Piura
Mons. José Antonio Eguren. Foto: Arzobispado de Piura
PIURA,  (ACI/EWTN Noticias).- El Arzobispo Metropolitano de Piura y Tumbes (Perú), Mons. José Antonio Eguren, dedicó la Misa por la Fiesta de la Sagrada Familia a los niños y niñas víctimas delaborto en 2012 y pidió que esta práctica no sea ni despenalizada ni legalizada en el Perú, por lo que exhortó a los fieles a rezar por ello a Dios.

Mons. Eguren señaló que el Evangelio el 28 de diciembre “nos presenta la triste figura del rey Herodes quien quiere matar al Niño Jesús. Por ello ante la amenaza de la vida del niño, el Ángel le ordena a San José: ‘Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto y quédate allí hasta que yo te diga, porque Herodes está buscando al niño para matarlo’”.

“Sabemos cuál fue el trágico fin de la historia”, dijo el Arzobispo, indicando que “mi pensamiento se dirige también hoy a los millones de niños y niñas abortados en el mundo entero, y también en Piura y Tumbes, genocidio de nuestros tiempos. Digo genocidio porque el aborto como lo constatamos con dolor hoy en día en el mundo, es el asesinato premeditado y sistemático de los niños por nacer”.

“Los muertos causados por los regímenes totalitarios y por los diversos conflictos armados en el pasado siglo XX son de aproximadamente 200 millones. Sin embargo hay una matanza -que continúa en la actualidad- que ha producido más de mil millones de víctimas y de la que nadie quiere hablar: el aborto”.

Mons. Eguren subrayó que “si en cada ser humano en cualquier etapa y condición de su vida resplandece un reflejo de la misma realidad de Dios, entonces la vida humana desde la concepción tiene un carácter sagrado e inviolable”.

“El aborto no es y no puede ser un derecho humano, es todo lo contrario, y además es una profundísima herida social. Mi oración va esta noche a los millones de niños y niñas abortados, es decir asesinados. Los encomiendo a la misericordia de Dios Padre para que los tenga junto a Él”, expresó.

Además ofreció sus oraciones “por los ‘nuevos Herodes’ que no vacilan en arrodillarse ante el dios dinero e invocando una falsa promoción de la mujer y de su dignidad promueven hoy en día el aborto. Rezo al Señor por su conversión y arrepentimiento”.

“A ti que llevas un hijo en tus entrañas y estás angustiada y confundida, te ruego que no le quites la vida a tu hijo. Las que lo han hecho han vivido después un infierno de remordimiento y de dolor que no tiene cuándo acabar. El aborto, además de destrozar la vida de tu hijo, quien tiene tanto derecho como tú a vivir, destrozará tu vida y te sumirá en una depresión constante. No te digo esto para meterte miedo, sino por tu bien”, indicó.

Por ello les aconsejó buscar “en el sacerdote, la religiosa o en el laico cristiano comprometido, consejo, consuelo, orientación. Apuesta por un futuro feliz. Apuesta por ti y por tu niño. ¡Quiero lo mejor para ti, por eso deseo que tengas a ese niño y que seas feliz!”.

Explicó que con la Fiesta de la Sagrada Familia “la Iglesia nos recuerda que el Hijo de Dios que se encarnó en María la Virgen, nació en el seno de un hogar, para enseñarnos que la familia es la institución dispuesta por Dios para la venida a este mundo de todo ser humano”.

“Por ello la familia es ‘patrimonio principal de la humanidad’ y ‘motor del mundo y de la historia’”, dijo, señalando que “la familia no es la suma de los miembros que la conforman, sino una ‘comunidad de personas’ que tiene una consistencia autónoma propia”.

“Es el espacio donde se aprende a amar y se experimenta lo que significa ser amado; es el ámbito donde se acoge y defiende la vida desde la concepción hasta su fin natural; es el lugar donde se aprende a vivir el encuentro, la comunicación interpersonal y el diálogo”, indicó.

El Prelado remarcó que “la familia fundada en el matrimonio entre un varón y una mujer, es lo más grande que posee toda persona humana”.

Mons. Eguren también señaló que no existe razón alguna que justifique abandonar a un niño. “Todo hijo tiene derecho al amor permanente de su padre y de su madre. Abandonar a los hijos, privarlos del amor paterno y materno y del ambiente de una familia es algo antinatural. Lo natural es que los padres cuiden, den sustento y eduquen a sus hijos”, afirmó.

También exhortó a las parejas que conviven, especialmente jóvenes, a recibir el sacramento del matrimonio. “La familia se funda en el matrimonio, es decir en esa comunión de vida y amor entre un hombre y una mujer, con sus notas peculiares de exclusividad, fidelidad, permanencia en el tiempo y apertura a la vida. El matrimonio hace más sólida la unión y el compromiso de los esposos, así como su solicitud y cuidado por sus  hijos”, señaló.

El Arzobispo destacó que “solo un ámbito de fidelidad realmente sólido como el matrimonio, es el adecuado a la dignidad de la convivencia humana. Solo un ámbito de fidelidad realmente sólido como el matrimonio es el apropiado para engendrar y educar a los hijos que esperan contar con la presencia y el amor incondicionales de sus padres”.

Al concluir, Mons. Eguren encomendó a las familias a la Virgen María y le pidió que las mantenga unidas. “Que en ellas reine la paz y la concordia, que en ellas reine por siempre Jesús; y que sea el diálogo paciente y la capacidad de entrega sostenida por la gracia, lo que las ayude a disipar siempre las dificultades y a superar los problemas. Que así sea. Amén”, concluyó

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